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A las olvidadas

Elegir un libro para alguien que conoces es difícil. Tener en cuenta los gustos, las peculiaridades. Dudar en si ya lo tendrá o en si ya lo habrá leído. Pero más complicado es escoger un libro para alguien de la que sólo conoces su situación, algo anecdótico que se convierte en el punto de partida de esta historia: A las olvidadas.

Conocí el proyecto A las olvidadas a través de alguien que lo compartió en sus stories de Instagram. Y desde el primer momento, supe que no iba a dejar pasar la ocasión de participar.

A las olvidadas es una iniciativa de TetaAndTeta para recoger libros con el objetivo de donarlos al Módulo de Mujeres del Centro Penitenciario Madrid VII en Estremera.

 

A las olvidadas:

¿Qué libro le regalarías a una mujer que está en la cárcel?

Me animé a participar, sí, pero enseguida me asaltaron un montón de dudas. ¿Qué escoger? ¿Algún libro que para mí signifique algo especial? ¿Algún libro que me haya gustado especialmente? ¿Un bestseller? ¿Realidad o ficción? Era incapaz de decidirme.

Dejando descansar la mente un rato, hice un repaso sobre esos libros que leí hace tiempo y que me traje conmigo de casa de mis padres. Sólo fueron un puñado, apenas una docena, ya que el piso en el que vivo es minúsculo y necesitamos el espacio para otras cosas.

Y el libro me encontró a mí. Las olvidadas, de la periodista Ángeles Caso. Volví a coger el libro, abrí por las primeras páginas y ahí di con la dedicatoria de la escritora, que volvió a removerme por dentro y a ver claro que éste era el libro que estaba buscando.

 
 

Para explicarlo, necesito que viajes conmigo en el tiempo. A una mañana fría en Barcelona en un hotel moderno. Tenía que ser 2005 y yo estaba de prácticas en la sección de Cultura de un medio escrito de tirada nacional. El periodista que había concertado la entrevista con la escritora tuvo algún tipo de urgencia, y me avisaron para ocupar su lugar.

Sin apenas documentación (Google no era lo que es hoy), sin haber leído el libro antes… Todo un despropósito. En menos de dos horas me tuve que plantar allí, nerviosa, con mi grabadora de cinta de cassette preparada (las digitales eran para gente con dinero) y pilas nuevas, e intentar hacer una entrevista seria. Mi primera entrevista.

Nos saludamos, le di al rec y comencé a preguntar sobre esas mujeres que salían en su libro y de las que nunca había escuchado hablar. De por qué era importante rescatarlas. De por qué en aquel momento. De por qué habían sido relegadas y nadie conocía sus nombres. Aquellos 15 minutos se me hicieron eternos. Tanto que, cuando obtuve su última respuesta, suspiré de alivio. Prueba superada.

Ella lo notó y entonces, ya sin nervios, le conté toda la situación. Lo de mi compañero, el par de horas que tuve para preparar las preguntas, que no había leído el libro… Y que era mi primera entrevista.

Me abrazó. Me dijo que la entrevista había estado muy bien y que había sido una de las más interesantes de toda la ronda promocional que llevaba en los últimos días. Que no me rindiera, que no me desanimara, que a veces pasa en esto del periodismo. Cogió su libro, el único ejemplar que llevaba, y me lo dedicó. Aquello fue sororidad, pero es hoy cuando le puedo poner nombre.

Me lo leí con toda la emoción del mundo. Aquel libro también me removió mucho y desperté un poco del letargo. Vi clara la desigualdad que llevamos sufriendo las mujeres a lo largo de la Historia, y que a pesar de ello, hemos seguido siendo pioneras e imprescindibles.

Por eso escogí este libro. Porque creo que quien lo lea se va a sentir acompañada. Va a poder conocer a mujeres reales que desafiaron a la sociedad, que superaron mil y un impedimentos y que a pesar del paso de los años, ahora se les está devolviendo su lugar en el mundo a través de libros como éste.

 
 

Este libro que envié, junto a todos los recibidos durante la convocatoria, llegarán este viernes 30 de noviembre a la prisión de Estremera. Y durante estos días, se puede seguir todo el proceso a través de la cuenta de Instagram de TetaAndTeta.

 

A tener en cuenta (extraído de la web A las olvidadas):

  • El sistema penitenciario está pensado y diseñado para los hombres, ya que son mayoría (93%).
  • En España sólo hay tres cárceles de mujeres. El resto, 39, son módulos de mujeres en cárceles de hombres.
  • Por falta de espacio, en los módulos de mujeres, están todas mezcladas.
  • La mayoría de los delitos cometidos por mujeres están relacionados con el hombre: dependencia, encubrimiento, violencia.
  • El 75% de las mujeres que entran en prisión han sufrido violencia machista.
  • Ante un mismo delito, a la mujer se la juzga más duramente que a un hombre.
 

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