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Confinamiento

Hacía mucho tiempo que no volvía a sentarme delante del blog. Ha tenido que llegar el COVID-19 para encontrar un rato y por fin escribir unas líneas.

Reconozco que esta vuelta ha sido por necesidad propia. Me apetece vomitarlo todo.

Mientras estos días he seguido subiendo imágenes de viajes pasados a Instagram con mensajes de ánimo deseando que todo el mundo esté bien, dentro de lo que están siendo estos días extraños, al final acaban siendo unas palabras superfluas que esconden muchas cosas. Es como ese refrán que dice que valemos más por lo que callamos que por lo que decimos.

Y personalmente, me estoy callando muchas cosas, supongo que igual que tú, que andas leyendo esto. El agobio del teletrabajo, las preocupaciones familiares, el sufrimiento silencioso de las personas a las que quieres, las distancias, la ansiedad al ir viendo la escalada de cifras, la sobreinformación (y su consecuente desinformación), la casi obligación/postureo por ocupar todas las horas del día haciendo o participando en alguna iniciativa… Es imposible mantenerse al margen. Y aunque haya días en los que desconecto de la actualidad lo que me permiten las circunstancias, la cabeza sigue dando vueltas analizando todo lo que pasa. ¿Con quién desahogarse, si más o menos, andamos todas y todos igual, en esta montaña rusa de emociones?

Todo ese amontonamiento de sensaciones, sentimientos y preocupaciones está empezando a pasarme factura. Físicamente se ha traducido en una contractura en la parte derecha de la espalda que me da la lata día sí, día también. Y psicológicamente, el resultado está claro: He tardado 15 días en coger la cámara para hacer una fotografía.

Quien me conoce no se acaba de explicar muy bien por qué no me estoy dedicando a documentar estos días de confinamiento, ya sea en casa, como ejercicio personal, o en la calle, como documento periodístico. No tengo fuerzas. Así de sencillo. Mi cabeza y mis manos no dan para más. Estoy agotada.

Pero hoy, por fin, he pensado que sería un buen ejercicio sacarlo todo de dentro y más en este espacio, que sigue siendo una parte de mí, aunque últimamente no le haya hecho demasiado caso. Y con la excusa de buscar una imagen para encabezar esta entrada, he acabado tirando unas fotos. Primero, a esa esquina que veo todos los días al despertarme y a la que le pregunto qué día de la semana es. Y segundo, al libro que está siendo mi salvavidas en este confinamiento: Vámonos [para poder volver]: Acordes y discordias con Wilco, etc., (editorial Sexto Piso), escrito por el líder de Wilco, el músico Jeff Tweedy. 

 

 

En este libro, Jeff se abre en canal y supongo que por eso me ha inspirado a sentarme a escribir.

Si lo tenéis a mano, no dudéis en empezarlo. Es divertido y duro a la vez. Es alguien que saca sus fantasmas y les invita a tomar algo. Un ejercicio de sinceridad y de empatía que me está salvando de estos días que parecen iguales. Y si no lo tenéis, cuando acabe todo esto, id a esa librería de barrio que ahora está cerrada y pedid que os lo traigan, seguro que os lo agradecen.

Y en fin. Pues que en esas estamos. A ver si se abren más rendijas por las que entre la luz durante este confinamiento.

Ánimo y a seguir.

 

 

PD: Reseña sobre el libro que menciono, en El País, en El Periódico y en MondoSonoro.

4 comentarios

  1. Maite
    29/03/2020

    Hay Nuria. Qué raro es todo. Y cómo te entiendo. A mi las primeras semanas no me resultaron muy duras, pero este finde me ha podido el cansancio, la sobreinformacion y las preocupaciones. Es una situación difícil, pero estoy segura que vendrán tiempos mejores. Mientras tanto nos toca cuidarnos y también permitirnos no estar bien. Te mando un abrazo gigante

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    • Nuria
      29/03/2020

      Qué bueno leerte, Maite. Yo creo que sigo en shock, en el sentido de que van pasando los días y no me parece llevar dos semanas en casa. Pero bueno, ha sido un finde raro y quizá cuando la cabeza está menos saturada es cuando aparecen las preocupaciones. Pero me ha ido bien escribirlo y releerlo. Dejar de pensar en ello es solo una solución momentánea. Pero saldremos, claro que sí. No vamos a perder el ánimo. Un abrazo gigante y cuídate muchísimo.

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  2. Ses
    30/03/2020

    A mí me ha pasado lo mismo con lo del blog, si es que estoy haciendo incluso calceta!!!

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    • Nuria
      18/04/2020

      A ver si recupero un poco el ritmo, ¡porque lo echo de menos!

      Responder

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