Fotografía

El cruce de Shibuya

El cruce más transitado del mundo es Shibuya y se encuentra en Tokyo. Lo había visto en fotos, en películas… ¿Quién no recuerda Lost in Translation? Y como con la Tokyo Tower, también quería ir allí, esperar el semáforo y cruzarlo infinitas veces fijándome en neones, anuncios y edificios infinitos.

En nuestro viaje, dedicamos toda una mañana a la zona de Shibuya (porque hay vida más allá del cruce). ¿Te apetece verlo?

 

Shibuya: Hachiko da la bienvenida

Llegamos a Shibuya en tren, y justo al salir de la estación nos encontramos con una de las atracciones turísticas más emblemáticas de la zona, la escultura del perro Hachiko. ¿Conoces su historia? Así, resumido, tenemos que hacer un viaje en el tiempo hasta 1925, que es cuando sucedió esta historia: Hachiko es el nombre de un perro que esperó el regreso de su amo, un profesor universitario, durante 10 años en la estación de tren, sin saber que había fallecido mientras daba clase, por un derrame cerebral.

Durante diez años, Hachiko volvió todos los días a la estación a esperar a su dueño. La historia se dio a conocer y desde 1934 existe esa pequeña estatua que recuerda la fidelidad y la lealtad de este perro a su dueño. Puedes leer más detalles de la historia en este enlace.

Conseguir una fotografía de Hachiko en solitario fue muy difícil, ya que es un símbolo tan emblemático que siempre hay gente alrededor. Pero con un poco de paciencia, fue posible.

 

 

Cruzar Shibuya o… «¡En las pelis parecía infinito!»

Quizá no debería contarlo para no desilusionar a la gente que aún no ha viajado a Tokyo, pero nuestra primera impresión al cruzar el famoso paso de cebra de Shibuya fue un poco agridulce. Nos sentíamos engañados por la infinidad de películas que habíamos visto, que nos habían intoxicado pensando que el cruce era larguísimo… Y no. Está claro que es espectacular cuando los semáforos se ponen en verde para los peatones y de forma sincronizada, la gente se mueve de un lado a otro, y también a través de las líneas trazadas, como un caos ordenado sin empujones pero frenético a la vez… A partir de ese día, cuando encontramos algo que no es tan espectacular como esperamos, queda bautizado como «Efecto Shibuya».

Después de las primeras impresiones y echarnos unas risas por la situación, decidimos que había que darle otra oportunidad, así que lo volvimos a cruzar en varias ocasiones, y acabamos subiendo a uno de los miradores gratuitos de la zona, la cafetería Starbucks, desde cuyos ventanales se tiene una vista privilegiada para disfrutar del ir y venir de gente.

 
 

Después de reponer fuerzas, salimos de Starbucks donde me crucé con una chica que llevaba una Olympus Pen y una Nikon F2 colgadas del brazo… ¡Es que Japón es maravilloso para la fotografía analógica! Esos días en Tokyo nos cruzamos con un montón de gente que hacía fotos en analógico. En todas las tiendas 24 horas se vendrían carretes y cámaras de usar y tirar a precios de risa, sin contar el montón de tiendas de equipo fotográfico analógico. De la Ricoh que me traje ya hablaré otro día, aunque tienes un adelanto en este enlace. 

 

 

Seguimos Cruzando Shibuya desde los pasos de peatones laterales… Y ahí sí que nos emocionamos y sí que pudimos observar una geometría que atrapa.

 
 

Una visita a Tower Records

Aprovechando que estábamos por Shibuya, nos dirigimos a una tienda de música de más de cinco plantas llamada Tower Records y que es el paraíso de cualquier amante de la música. Aunque es de origen estadounidense, es la cadena que más discos vende en Japón. Salimos con varias bolsas con vinilos y recuerdos, pero podríamos habernos quedado todo el día allí sin cansarnos. Ni lo dudes.

 

 

Tras una intensa mañana, pusimos rumbo hacia el parque Yoyogi, el santuario Meiji y Shinjuku. Pero esa parte del día la dejo para otra entrada, ¿te parece?

 

 

PD: Todas las entradas sobre el viaje están agrupadas bajo la etiqueta Viaje a Japón.

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