Fotografía

Postales de Japón (II)

Me he propuesto acabar el año publicando las últimas entradas sobre Japón. No es que me haya cansado (¡imposible!) pero sí que es cierto que me apetece publicar nuevas cosas y me noto un poco frenada por estos contenidos pendientes desde hace más de un año.

Sí, porque ya ha pasado un año desde Japón.

 

Postales de Japón: segunda parte

Tras viajar por la zona de Kyoto, pusimos rumbo hacia los Alpes Japoneses, parando a hacer noche en la ciudad de Kanazawa. De allí, recién levantados y desayunados, cogimos un bus que nos llevó a Shirakawago, una aldea histórica que es Patrimonio de la Humanidad y que fue un viaje en el tiempo, a doscientos años atrás.

El día no acompañaba. No paró de llover, así que decidimos comprar algún paraguas más y visitar cada una de las casas históricas, ahora museizadas, que destacan por su austeridad, sus tejados empinados para aguantar la nieve y su autenticidad.

Confieso que con la que caía, y a pesar de que el objetivo que llevaba era sellado y resistente al agua (el Fujinon XF16-55 2.8), saqué muy poquito la cámara, así que casi todas las fotografías de esta entrada están hechas con el teléfono móvil. Al fin y al cabo, la mejor cámara es la que tienes a mano, ¿no?

Así comenzó nuestra segunda parte del viaje.

 

 

Es muy tópico, pero lo cierto es que las fotografías no hacen justicia al lugar. Es mucho más impresionante en directo. He visto imágenes en primavera y son espectaculares. Ojalá poder volver más adelante.

Aún así, tras caminar por el pueblo, empapados, encontramos una cafetería que fue nuestra salvación. Una matrimonio japonés nos acomodó en una mesa, nos secó y nos ofreció unos cappuccinos calientes, que nos quitaron el frío y el desasosiego. Y allí, descalzos (¿he comentado alguna vez el placer de descalzarse cada vez que se entra en un sitio?), con unas grullas de origami que nos acababan de regalar, con la taza entre las manos para coger calor, viendo la lluvia desde el ventanal… Allí entendí la suerte que tenía de estar en ese lugar y en ese momento junto a las personas más especiales que conozco.

 
 

Desde Shirakawago cogimos otro autobús que nos llevó a la ciudad de Takayama, donde nos esperaba un maravilloso onsen, un día antes de que nos alcanzara el tifón Trami, que nos hizo cambiar los planes previstos.

Tuvimos que salir literalmente corriendo hacia la estación de tren para adelantar nuestro shinkansen, sin poder visitar la ciudad. Tras conseguir plaza, pudimos llegar hasta la ciudad de Nagoya y hacer noche improvisada allí, esperando que pasara lo peor, y así poder llegar al día siguiente, por fin, a Tokyo.

¿Tienes ganas de saber más sobre la próxima etapa del viaje? En breve, más historias.

 

PD: Todas las entradas sobre el viaje están agrupadas bajo la etiqueta Viaje a Japón.

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